Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos Aliosha dijo esto con ardor y firmeza. Natasha le escuchaba con cierta solemnidad, muy emocionada, con el rostro encendido, y durante el discurso repitió un par de veces para sí: «¡Eso, eso, así es!». El príncipe se alteró.