Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me enseñó tres caramelos que le había dado. Eran unos pirulís que venían envueltos en unos papelitos verdes y rojos, malísimos; seguramente los había comprado en una frutería. Nellie se echó a reír al enseñármelos.

—¿Por qué no te los has comido? —pregunté.

—No los quiero —respondió, poniéndose seria y frunciendo el ceño—. Yo no se los cogí, los dejó él en el sofá…

Como aquel día me aguardaban muchas idas y venidas, me dispuse a despedirme de Nellie.

—¿Te aburres aquí sola? —le pregunté cuando ya iba a salir.

—Sí y no. Me aburro porque está usted mucho tiempo fuera.

Y me miró con mucho afecto al decirlo. Toda la mañana me estuvo observando con la misma tierna mirada y parecía muy alegre y cariñosa; al mismo tiempo, se la notaba algo reservada, incluso tímida, como si temiera contrariarme en algo y perder mi amistad… Como si temiera… hablar de más, como si le diera vergüenza.

—¿Y qué haces para no aburrirte? Como me has respondido: «Sí y no»… —pregunté, sin poder evitar una sonrisa; le había cogido ya tanto cariño, tanta simpatía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker