Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

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Yo estaba allí sentado escuchando, sin saber qué hacer para hablar cuanto antes a solas con Katerina Fiódorovna. El diplomático respondía a alguna pregunta de la condesa sobre la situación contemporánea, sobre las incipientes reformas y sobre si había que tenerles miedo. Hablaba sin parar, con mucha calma, como si fuera una autoridad en la materia. Desarrollaba su tesis con sutileza e inteligencia, aunque fuera la suya una tesis detestable. Insistía en que todo ese espíritu de reformas y mejoras daría pronto los frutos previsibles; al ver los resultados, la sociedad entraría en razón (naturalmente, cierta parte de ella), y no sólo no se abriría al nuevo espíritu, sino que aprendería de sus errores y, con redoblada energía, volvería a dar su apoyo a la tradición. Que la experiencia, por muy dolorosa que fuera, resultaría muy beneficiosa, al enseñarnos la necesidad de defender la antigüedad salvadora, suministrando nuevos argumentos para ello; en consecuencia, habría que desear incluso que se alcanzara cuanto antes el grado máximo de incompetencia. «Nada es posible sin nosotros —concluyó—; sin nosotros, ninguna sociedad se ha mantenido nunca en pie. No vamos a perder nada; al contrario, vamos a triunfar; saldremos a flote, saldremos a flote, por eso nuestro lema en este momento debería ser: Pire ça va, mieux ça est[52]». El príncipe le sonrió con repugnante complicidad. El orador estaba plenamente satisfecho de sí mismo. Yo estuve a punto de cometer la necedad de replicar, pues me hervía la sangre. Pero una ponzoñosa mirada del príncipe me detuvo: me miró fugazmente y me dio la impresión de que estaba esperando, justamente, alguna salida extemporánea y pueril por mi parte; es posible, incluso, que lo estuviera deseando para deleitarse al verme quedar mal. Por otra parte, yo estaba firmemente convencido de que el diplomático no habría reparado en mi objeción, puede que ni siquiera en mi persona. Empecé a sentirme incómodo entre aquella gente, pero Aliosha acudió en mi ayuda.


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