Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bueno, pues ya lo ve. Y ¿puede explicarme por qué le quiere?

—No hay en él dobleces —contestó después de pensárselo—, y me gusta mucho cuando me dice algo mirándome fijamente a los ojos… Escuche, Iván Petróvich, ya ve que estoy hablando de todo esto con usted, pero yo soy una muchacha y usted un hombre; no sé si hago bien.

—¿Y eso qué tiene que ver?

—Pues ahí está la cosa. Naturalmente, ¿qué tiene que ver? Pero esos de allí —dijo, indicando con los ojos al grupo que estaba sentado junto al samovar— seguro que hubieran respondido que está mal. ¿Tienen razón?

—¡No! Si no siente en su corazón que esté obrando mal…

—Eso es lo que hago siempre —me interrumpió, evidentemente acuciada por el deseo de hablar conmigo el mayor tiempo posible— que estoy confusa: consulto a mi corazón y, si está tranquilo, yo también me quedo tranquila. Así es como hay que proceder siempre. Por eso estoy hablando con usted con tanta franqueza como si estuviera hablando conmigo misma: en primer lugar, porque es usted muy buena persona y conozco su historia con Natasha, antes de que apareciese Aliosha, y he llorado al escucharla.

—¿Quién se la ha contado?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker