Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos No soy capaz de describir el golpe tan terrible que me esperaba en casa. Llevaba prisa. Al llegar, me encontré la llave metida en la cerradura, por fuera. Entré: no había nadie dentro. El corazón me dio un vuelco. Miré: había un pedazo de papel en la mesa, y en él había algo escrito a lápiz, con letra gruesa y desigual:
Me he marchado y no pienso volver nunca más a esta casa. Pero le quiero mucho.
Su fiel
NELLIE
Di un grito de terror y salí corriendo del apartamento.