Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tenía intención de comentarle otro asunto, pero el anciano me disuadió con un gesto.

—No necesito más consuelos; más te vale estar atento, porque esa niña puede escapársete en cualquier momento; esa sensación da —añadió irritado y se alejó a buen paso, haciendo molinetes con el bastón y dando golpes en la acera.

No contaba él con que iba a resultar profético.

¡Cómo me quedé cuando, al volver a mi apartamento, descubrí con espanto que Nellie había vuelto a marcharse! Salí corriendo al descansillo, la busqué en las escaleras, la llamé, llegué a preguntar a los vecinos si sabían algo de ella: no podía, no quería creer que se hubiera escapado de nuevo. ¿Y cómo podía haberlo hecho? Sólo hay un portal en la casa; tendría que haber pasado por delante de nosotros mientras yo estaba hablando con el viejo. Pero en seguida caí en la cuenta, para mi desesperación, de que podía haberse escondido en cualquier rincón en las escaleras y haber esperado a que yo entrara en casa, y escaparse entonces, evitando así que yo la viera. En todo caso, no podía haber ido muy lejos.

En un estado de profunda ansiedad, corrí en su busca una vez más, dejando abierto, por si acaso, mi apartamento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker