Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos —Ella no ha respondido; se ha limitado a acariciarme y confortarme. ¡Después de lo que le habÃa dicho! Me he desahogado con ella, se lo he confesado todo. Le he dicho claramente que amo a Katia, pero que, por mucho que quiera a Katia, por mucho que quiera a nadie, yo no puedo prescindir de ella y morirÃa sin ella. SÃ, Vania, yo no podrÃa vivir sin Natasha, asà es como lo siento. Por eso, hemos decidido casarnos cuanto antes; aunque antes de mi marcha no va a poder ser, porque ahora estamos en Cuaresma y en estas fechas no se celebran bodas, asà que tendremos que casarnos a mi regreso, que tendrá lugar a principios de junio. Mi padre nos dará su bendición, de eso no me cabe ninguna duda. Por lo que respecta a Katia, ¡qué se le va a hacer! Si es que no puedo vivir sin Natasha… Cuando nos casemos, iremos allà los dos, a donde está Katia…