Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Lo mismo… lo mismo le… deseo —dijo Katia.

En ese momento se abrió la puerta y entró Aliosha. No había sido capaz, no había tenido fuerza de voluntad para aguantar la media hora de espera hasta el final y, viendo a Natasha y a Katia fundidas en un abrazo y deshechas en llanto, cayó ante ellas de rodillas, rendido y atormentado.

—¿Por qué lloras así? —le dijo Natasha—. ¿Porque vas a separarte de mí? Pero si va a ser por poco tiempo. ¿No vas a estar de vuelta en junio?

—Y entonces celebraréis vuestra boda —se apresuró a decir Katia, entre lágrimas, tratando de consolar a Aliosha.

—Pero yo no puedo, no puedo dejarte un solo día, Natasha. Sin ti me moriré… ¡No sabes cuánto te necesito ahora! ¡Sobre todo ahora!

—Mira, entonces puedes hacer una cosa —propuso Natasha, animándose de pronto—; porque la condesa se quedará algún tiempo en Moscú… ¿no es así?

—Sí, casi una semana —aclaró Katia.

—¡Una semana! Mejor todavía: mañana vas con ellas a Moscú, eso te llevará sólo un día y podrás regresar de inmediato. Cuando vayan a dejar Moscú, nos despedimos finalmente para un mes y tú te vuelves a Moscú para acompañarlas y quedarte ya con ellas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker