Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos »Por fin consigo dar con Smith, pero justo entonces va y se muere. Ni siquiera llegué a verlo con vida. Entonces, por pura casualidad, me entero de repente de que acaba de fallecer en la isla VasÃlievski una mujer que ya anteriormente habÃa despertado mis sospechas. Hago mis pesquisas y doy con la pista. Voy corriendo a VasÃlievski y entonces, acuérdate, me encuentro contigo. En aquel momento saqué mucho en limpio. En resumen, Nellie fue una ayuda decisiva…
—Escucha —le interrump×, no me irás a decir que Nellie sabe…
—¿Qué?
—Que es hija del prÃncipe…
—Bueno, tú también sabes que es hija del prÃncipe —me contestó, con una suerte de reproche malicioso en la mirada—; ¿a qué tantas preguntas ociosas, hombre vano? Lo más importante es que no sólo sabe que es hija del prÃncipe, sino que es hija legÃtima suya. ¿Comprendes?
—¡Es imposible! —exclamé.
—Al principio yo también me decÃa que era imposible y, en ciertas ocasiones, todavÃa me lo sigo diciendo. Pero el caso es que es posible y, con toda probabilidad, es.