Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Eso mismo pensaba yo, y es algo que a día de hoy sigo sin poder explicarme. Pero hay que tener en cuenta que la hija de Smith era la mujer más alocada y estrafalaria del mundo. Era una mujer fuera de lo corriente; tienes que tener presentes todas las circunstancias: aquel romanticismo, aquella bobaliconería cósmica, de unas dimensiones salvajes, demenciales. Un ejemplo: desde el primer momento, siempre soñó con una especie de cielo en la tierra, rodeada de ángeles; amaba sin reservas, confiaba ciegamente, y estoy convencido de que, más tarde, la causa de su locura no fue la traición y el abandono del príncipe, sino su propio desengaño al comprobar que él había sido capaz de engañarla y dejarla: su ángel, arrastrándose por el lodo, la había vejado y humillado. Su arrebatada alma romántica no pudo soportar semejante metamorfosis. Pero, ante todo, se sintió insultada; tú date cuenta: ¡la había insultado! Presa de pánico y, más aún, víctima de su orgullo, se alejó de él, con un despecho absoluto. Rompió todos sus vínculos, se deshizo de todos los documentos; no quiso saber nada del dinero, sin tener presente que ni siquiera era suyo, sino de su padre, y renunció a su fortuna como si se tratara de algo sucio, como si fuera polvo, para aplastar a su seductor con su grandeza espiritual, para poder ver en él a un ladrón y tener derecho a despreciarle toda la vida. Y, seguramente, también diría entonces que consideraba una deshonra llamarse su esposa. Aquí no hay divorcio, pero, de facto, estaban separados; ¡era inconcebible que, después de todo lo ocurrido, ella fuera a pedirle ayuda! Acuérdate de lo que la pobre loca le decía a Nellie en su lecho de muerte: no te vayas con nadie, trabaja, perece, pero no te vayas con nadie, te llame quien te llame. O sea, que aún entonces seguía soñando con que irían a reclamarle a su hija; de ese modo, se le presentaría una nueva ocasión para vengarse, aplastando con su desprecio a quien la reclamara; en resumen, no se alimentaba de pan, sino de un sueño rencoroso. A Nellie le he sacado muchas cosas, hermano; a veces todavía le saco algo. Naturalmente, su madre estaba enferma, padecía de tisis, y esta enfermedad pone al paciente de muy mal humor y lo vuelve especialmente irritable; pero, de todos modos, sé de muy buena tinta, por lo que me ha contado una de esas comadres que vive en casa de la Búbnova, que aquella mujer llegó a escribir al príncipe… al príncipe, sí, al mismísimo príncipe…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker