Humillados y ofendidos
Humillados y ofendidos No soy un mÃstico; apenas creo en premoniciones y augurios; sin embargo, me han sucedido algunas cosas en la vida —como probablemente le hayan ocurrido a todo el mundo— bastante inexplicables. Aquel viejo, por ejemplo: ¿por qué sentà de inmediato al verlo que esa misma noche iba a sucederme algo extraordinario? Además, estaba enfermo, y las sensaciones de los enfermos suelen ser casi siempre engañosas.