Humillados y ofendidos

Humillados y ofendidos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bien, está bien… Aunque un poco achacosa. Y está algo tristona… Antes se ha acordado de ti: se preguntaba por qué no venías a vernos. A lo mejor en este momento te dirigías a nuestra casa. O puede que no. ¿Igual tenías algo que hacer y te estoy entreteniendo? —preguntó de repente, mirándome con suspicacia y desconfianza. El viejo Ijménev, siempre aprensivo, se había vuelto hasta tal punto sensible e irascible que, de haberle contestado en aquel momento que no me dirigía a su casa, a buen seguro se habría ofendido y se habría despedido de mí fríamente. Me apresuré a decirle que, efectivamente, iba a ver a Anna Andréievna, aunque sabía que aquello me retrasaría o que ni siquiera me dejaría tiempo para pasarme por casa de Natasha.

—Estupendo —dijo el viejo, totalmente tranquilizado con mi respuesta—, eso está muy bien… —De pronto se calló y se quedó pensativo, como si le quedara algo por decir.

Al cabo de unos cinco minutos, como despertando de un profundo sueño, repitió maquinalmente:




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker