Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Mais mon Dieu, ¿no tuvo usted en nuestra ciudad una historia extraña, o más bien extrañísima?

La mujer se ruborizó; efectivamente, había sido ella.

—Ces vauriens, ces malheureux…![372] —empezó Stepán Trofímovich, con la voz trémula de indignación; aquel recuerdo doloroso y abominable atormentó su corazón. Por unos momentos, parecía abstraído.

«Vaya, ha salido otra vez. —Volvió en sí, advirtiendo que, una vez más, ella no estaba—. Sale a menudo y está ocupada en algo. Me doy cuenta de que está incluso inquieta… Bah, je deviens égoiste…»[373].

Levantó los ojos y vio nuevamente a Anísim, pero esta vez en circunstancias sumamente inquietantes. La isba estaba llena de campesinos, y a todos, por lo visto, los había arrastrado hasta allí el propio Anísim. Allí estaban el patrón de la isba, el campesino de la vaca, otros dos campesinos (que resultaron ser cocheros), un hombrecillo medio borracho, vestido como un campesino, solo que afeitado, que parecía un menestral arruinado por la bebida y era el más parlanchín. Y todos hablaban de él, de Stepán Trofímovich. El campesino de la vaca no daba su brazo a torcer, y aseguraba que, siguiendo por la orilla del lago, se daba un rodeo de cuarenta verstas, y que no había más remedio que tomar el vapor. El menestral medio borracho y el patrón replicaban con vehemencia:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker