Los demonios
Los demonios En el transcurso de aquella siesta tuve un sueño completamente insólito para mí, un sueño como nunca había tenido. En Dresde, en una galería, hay un cuadro de Claude Lorraine[426] que en el catálogo figura con el título de Acis y Galatea, me parece, pero que yo siempre he llamado La edad de oro, no sé por qué. Ya lo había visto otras veces, pero unos tres días antes, de paso por Dresde, había aprovechado para ir otra vez a verlo. Fue con ese cuadro con lo que soñé, pero no como una pintura, sino como una realidad viva.