Los demonios
Los demonios —¡Nunca se lo voy a perdonar!
Al día siguiente se reunió con su amigo como si no hubiera pasado nada, y nunca aludió a lo ocurrido. Pero trece años después, en un momento trágico, se lo recordó y se lo reprochó, y palideció exactamente igual que había palidecido trece años antes, cuando se lo reprochó por primera vez. Solo le había dicho dos veces en toda su vida: «¡Nunca se lo voy a perdonar!». La segunda fue cuando el incidente con el barón; pero la primera vez fue también muy característica y, por lo visto, significó tanto en el destino de Stepán Trofímovich que me animo igualmente a referirlo.