Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«¡Qué bobadas! —se dijo Varvara Petrovna, guardando también esa carta—. Si esas noches áticas se prolongan hasta el alba, ¿cómo va a dedicarle doce horas a los libros? ¿No habrá escrito la carta borracho? ¿Cómo se atreve esa Dundasova a mandarme sus saludos? Pues nada, que se divierta…».

La frase dans le pays de Makar et ses veaux significaba: «A donde Makar nunca ha llevado sus terneros». A veces Stepán Trofímovich traducía adrede de un modo grotesco los proverbios y dichos populares rusos al francés, cuando sin duda era capaz de interpretarlos y traducirlos mejor; pero lo hacía para darse tono y lo encontraba muy ingenioso.

Pero no se divirtió demasiado tiempo, no pudo aguantar ni cuatro meses y volvió en cuanto pudo a Skvoréshniki. Sus últimas cartas se reducían a arrebatos del más sentido amor por la amiga ausente y estaban literalmente empapadas de lágrimas de añoranza. Hay naturalezas tan hogareñas como los perros de compañía. El reencuentro de los amigos fue conmovedor. A los dos días todo era igual que antes, incluso más aburrido que antes. «Amigo mío —me decía Stepán Trofímovich dos semanas más tarde, en el mayor de los secretos—. Amigo mío, he descubierto con horror una… novedad: je suis un vulgar gorrón, et rien de plus! Mais r-r-rien de plus!»[28].


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker