Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Por cierto, y se lo comento solo como algo curioso —le interrumpió de pronto Stavroguin—: ¿Por qué se empeña todo el mundo en ponerme una bandera en las manos? Piotr Verjovenski también estaba convencido de que yo podría «alzar su bandera»; según me han dicho, al menos, esas fueron sus palabras. Se le ha metido en la cabeza que yo podría desempeñar para ellos el papel de Stenka Razin[180], por mi «extraordinaria aptitud para el crimen». Son también palabras suyas.

—¿Cómo? —preguntó Shátov—. ¿Por su «extraordinaria aptitud para el crimen»?

—Eso es.

—Hum. ¿Y es verdad eso de que usted… —forzó una sonrisa maligna— eso de que usted formó parte en San Petersburgo de una sociedad secreta que se dedicaba a practicar una sensualidad brutal? ¿Es verdad que podía haberle dado lecciones al marqués de Sade? ¿Es verdad que seducía y corrompía niños? Respóndame, no se atreva a mentir —gritaba, ya fuera de sí—; ¡Nikolái Stavroguin no puede mentirle a Shátov, que le ha dado un puñetazo en la cara! Conteste a todo y, como sea verdad, ¡le mato a usted ahora, en este mismo instante y aquí mismo!

—Es verdad que he dicho esas cosas, pero yo no he pervertido a ningún niño —dijo Stavroguin, aunque solo después de una pausa bastante larga. Se puso pálido, y sus ojos fulguraron.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker