Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cher —dijo con una voz en la que vibraba una cuerda rota—. Si los que están en esta plaza, delante de nosotros, están dando ordenes sin ningún tino, ¿qué cabe esperar de ése… si es que se le ocurre actuar de forma independiente?

Y, temblando de indignación y con un deseo desmedido de provocar, apuntó con dedo amenazante y acusador a Flibustiérov, que estaba a dos pasos y nos miraba con estupor.

—¡Ése! —exclamó, ciego de rabia—. ¿Y quién es ése? Y tú ¿quién eres? —Avanzó con el puño cerrado—. ¿Quién eres? —rugió con una mezcla de furia, susceptibilidad y desesperación (debo advertir que conocía de cara, sobradamente, a Stepán Trofímovich). Un segundo más y, sin duda alguna, lo habría agarrado de las solapas, pero por suerte Lembke había vuelto la cabeza al oír los gritos. Perplejo, miró fijamente a Stepán Trofímovich, como haciendo memoria, y de pronto hizo un gesto de impaciencia con la mano. Flibustiérov se detuvo en seco. Yo saqué como pude a Stepán Trofímovich de entre el gentío. Aunque es posible que él ya estuviera deseando marcharse de allí.

—A casa, a casa —insistí—. Si no nos han sacudido ha sido, evidentemente, gracias a Lembke.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker