Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —¡Mirad! —exclamó el starets—. Es la antigua Raquel que lloa a sus hijos, sin ue haya para ella consuelo, porque ya no están en el mundo . Esta es la suerte que se reserva aquà abajo a las madres. No te consueles, no hace falta que tengas consuelo. Llora. Pero cada vez que llores, acuérdate que tu hijo es un ángel de Dios, que desde allá arriba lo mira y lo ve, y que tus lágrimas le complacen y las muestra al Señor. Derramarás lágrimas todavÃa mucho tiempo, pero, al fin, sentirás una serena alegrÃa, y las lágrimas que ahora son amargas serán entonces purificadoras lágrimas de ternura que borran los pecados. Rogaré por el descanso del alma de tu hijo. ¿Cómo se llamaba?
—Alexei, padre mÃo.
—Es un bonito nombre. Su patrón era el varón de Dios Alexei, ¿verdad?
—SÃ, padre: Alexei, varón de Dios.