Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Escucha, monstruo —dijo Iván, temblando de cólera—, me tienen sin cuidado tus acusaciones. Declara contra mà todo lo que quieras. Si no te he dado ya una paliza es porque sospecho que eres un asesino y voy a entregarte a la justicia. Lo haré cuando consiga desenmascararte.
—Yo creo que será mejor para usted callarse. ¿Qué puede usted decir contra un inocente? ¿Y quién lo creerÃa? Además, si usted me acusa, yo lo contaré todo.
Tengo que defenderme.
—¿Crees acaso que te temo?
—Aun admitiendo que la justicia no me crea, el público si que me creerá, y esto no será nada agradable para usted.
—Ahora comprendo por qué dijiste que da gusto hablar con un hombre inteligente —dijo Iván, apretando las mandÃbulas.
—SÃ, y usted debe demostrar su inteligencia.