Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —C'est du nouveau, nest ce pas? Esta vez voy a proceder lealmente y a explicártelo todo. Óyeme. En los sueños, sobre todo en esas pesadillas que proceden de un trastorno gástrico o de otra causa cualquiera, el hombre tiene a veces visiones tan bellas, presencia escenas de la vida tan complicadas, es testigo de una sucesión tan extraordinaria de acontecimientos y peripecias, de hechos de gran importancia y sucesos vulgares, que ni el mismo León Tolstoi las podrÃa imaginar. Sin embargo, estos sueños los tienen no los grandes escritores, sino las personas corrientes: los funcionarios, los folletinistas, los popes... Un ministro me ha confesado que las mejores ideas acuden a él cuando sueña. Asi ocurre ahora.
Estoy diciendo cosas originales, que nunca han pasado por tu imaginación y que en este momento capta tu imaginación como a través de una pesadilla. Ten presente que yo soy sólo una alucinación tuya.
—Estás desvariando. Tú mismo dices que eres un sueño, y pretendes convencerme de que existes.
—Amigo mÃo, hoy he adoptado un método especial. Ya te lo explicaré... ¿Qué iba a decirte? ¡Ah, sÃ! Me he enfriado, pero no aquÃ, sino... allá.
Iván, desesperado, exclamó:
—¿Allá? ¿Dónde?... Oye, ¿tardarás todavÃa mucho tiempo en marcharte?