Los hermanos Karamazov

Los hermanos Karamazov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hacía tres días que Snieguiriov no cesaba de repetir que enterraría a su hijo junto a la peña. Para disuadirlo intervinieron Aliocha y Krasotkine, la patrona, su hermana y todos los compañeros de Iliucha. La patrona argumentó:

—No comprendo que quiera usted enterrar a su hijo en un lugar impuro, como si fuera un excomulgado. La tierra del cementerio está bendita. Si lo entierran en ella, el nombre de Iliucha se mencionará en las plegarias. Desde el cementerio se oyen los cantos de la iglesia: el diácono tiene una voz potente. Así, los cantos llegarán a él como si se entonaran junto a su tumba.

El capitán tuvo un gesto de desaliento que equivalía a decir: «¡Hagan lo que quieran!» Entonces, los muchachos levantaron el ataúd y se dirigieron a la puerta.

Pero, al pasar junto a la madre, se detuvieron un momento para que pudiera dar su último adiós a Iliucha. La pobre demente, al ver de cerca el querido rostro que desde hacia tres días sólo había podido ver desde lejos, empezó a mover de un lado a otro la canosa cabeza.

—Mamá —le dijo Nina—, dale un beso y bendicelo.

Pero la madre siguió moviendo la cabeza como una autómata, sin decir palabra, con el rostro transfigurado por el dolor y golpeándose el pecho con el puño.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker