Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov En fin, dejemos esto. He sonreÃdo tontamente. Comprendo que te acalores, Micha.
Tu vehemencia me ha hecho comprender que Catalina Ivanovna te gusta. Ya hace tiempo que lo sospechaba. Por eso Iván no te es simpático. Tienes celos.
—Llega hasta el final; di que los celos se deben también al dinero de ella.
—No, Micha; no quiero ofenderte.
—Lo creo, porque eres tú quien lo dice. Pero que el diablo os lleve a ti y a tu hermano Iván. Ninguno de los dos comprendéis que, dejando aparte a Catalina Ivanovna, Iván no es nada simpático. ¿Por qué he de quererle, demonio? Él me insulta. ¿No tengo derecho a devolverle la pelota?
—Nunca le he oÃdo hablar ni bien ni mal de ti.