Los hermanos Karamazov

Los hermanos Karamazov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Con esto me basta. Por un vasito no voy a morirme.

—Te veo mejor.

—Aliocha, a ti te quiero incluso sin haber bebido coñac. En cambio, para los canallas soy un canalla. Iván no va a Tchermachnia. Se queda para espiarme.

Quiere saber cuánto le doy a Gruchegnka si viene. Son todos unos miserables.

Además, reniego de Iván: no lo comprendo. ¿De dónde ha salido? Su alma no es como la nuestra. Cuenta con mi herencia, pero te voy a decir una cosa: no dejaré testamento. A Mitia de buena gana le aplastaría como a un gusano. Todas las noches trituro algunos con mis zapatillas: a tu Mitia le pasará lo mismo. Digo «tu»

Mitia porque sé que tú le quieres. Pero esto no me inquieta. Si le quisiera Iván, no estaría tranquilo. Pero Iván no quiere a nadie. No es de los nuestros. Los hombres como él, querido, no se parecen a nosotros: son como el polvo. Cuando el viento sopla, el polvo se dispersa... Ayer te dije que vinieras porque tuve una ocurrencia disparatada. Quería hacer una proposición a Mitia por mediación tuya. Mi deseo era saber si ese miserable, ese truhán, se avendría, a cambio de mil o dos mil rublos, a marcharse de aquí para cinco años, o, mejor aún, para treinta y cinco, y a renunciar a Gruchegnka...


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker