Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Lo sé, lo sé. Me han contado detalladamente lo que ocurrió ayer en su casa..., la horrible escena con esa... mujer. C'est tragique. En su lugar, yo no sé lo que habrÃa hecho. Y su hermano Dmitri..., ¡qué hombre, Dios mÃo! ¡Oh Alexei Fiodorovitch, estoy aturdida! No le he dicho que su hermano está aquÃ. No me refiero a ese hombre terrible, sino al otro, a Iván. Está hablando de cosas importantes con Catalina Ivanovna... ¡Si usted supiera lo que les sucede a los dos!
¡Es espantoso, desgarrador, increÃble! ¡Se atormentan a conciencia! Lo saben, pero encuentran en ello una acerba satisfacción. Le esperaba a usted, estaba sedienta de su presencia. No puedo seguir soportando esta situación. Se lo voy a contar todo...
¡Ah! Me olvidaba de lo más importante. Lise sufre una crisis nerviosa. ¿Por qué?
Está asà desde que ha sabido que ha llegado usted.
—Eres tú la que tiene los nervios de punta, mamá; no yo —dijo de pronto la voz de Lise desde la habitación vecina, a través de la estrecha abertura de la puerta.
Era una voz aguda que al parecer ocultaba un violento deseo de reÃr. Aliocha habÃa visto aquella rendija y supuesto que por ella le observaba Lise desde su sillón.