Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Desde luego, tus caprichos podrÃan ocasionarme un ataque de nervios. Lo cierto es, Alexei Fiodorovitch, que ha estado enferma toda la noche... Fiebre, gemidos y... ¡qué sé yo! ¡Con qué impaciencia he esperado que se hiciera de dÃa y viniese el doctor Herzenstube! El doctor ha dicho que no sabe lo que tiene y que hay que esperar. Siempre dice lo mismo. Cuando usted ha llegado, Lise ha lanzado un grito y ha dicho que la llevaran a su habitación.
—Mamá, yo no sabÃa que habÃa venido Alexei Fiodorovitch. Si he dicho que me llevaran a mi habitación no ha sido para huir de él.
—Eso no es verdad, Lise. Julia estaba espiando y se ha apresurado a anunciarte la llegada de Alexei Fiodorovitch.
—No está bien que digas eso, mamaÃta. Mejor serÃa que le dijeses a nuestro amable visitante que ha demostrado tener muy poca cabeza viniendo a esta casa después de lo ocurrido ayer. Todo el mundo se burló de él.
—Te estás pasando de la raya, Lise. Te aseguro que tomaré medidas rigurosas.
Nadie se burla de Alexei Fiodorovitch. Y me alegro de veras de que haya venido, pues no sólo lo necesito, sino que me es indispensable. ¡Oh Alexei Fiodorovitch!
¡Qué desgraciada soy!
—¿Por qué, mamaÃta? ¿Qué te pasa?