Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —¿Sinceramente? Pues será inútil. Primero le cerraré la puerta de mi casa; después me la llevaré lejos de aquÃ.
—¿Por qué? —exclamó Aliocha—. Piense que hay que esperar mucho tiempo, año y medio tal vez.
—Es verdad, Alexei Fiodorovitch. En año y medio pueden reñir ustedes mil veces. ¡Pero soy tan desgraciada! Esto son estupideces, de acuerdo; pero estoy consternada. Me siento como Famusov en la última escena de la comedia de Griboidov. Usted es Tchatski, y ella, Sofia. He venido aquà para encontrarme con usted. En la comedia también ocurre todo en la escalera. Lo he oÃdo y no sé cómo he podido contenerme. Asà se explican sus malas noches y las recientes crisis nerviosas. El amor por la hija, la muerte para la madre. Ahora otro punto importante. ¿Qué carta es esa que Lise le ha escrito? Enséñemela en seguida.
—No, ¿para qué? ¿Cómo está Catalina Ivanovna? Me interesa mucho saberlo.