Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov »De la multitud sale una voz que dice a la afligida madre:
» —¡Él resucitará a tu hija!.
»El sacerdote precede al ataúd y mira hacia la muchedumbre, perplejo y con las cejas fruncidas. De pronto, la madre lanza un grito y se arroja a los pies del Señor.
»—¡Si eres Tú, resucita a mi hija!
»Y le tiende los brazos.
»El cortejo se detiene y depositan el ataúd en las losas. El Señor le dirige una mirada llena de piedad y otra vez dice dulcemente: “Talitha koum.” Y la muchacha se levanta . La muerta, después de incorporarse, queda sentada y mira alrededor, sonriendo con un gesto de asombro. En su mano se ve el ramo de rosas blancas que han depositado en su ataúd. Entre la multitud se ven rostros pasmados y se oyen llantos y gritos.