Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Nada de eso. El anciano se jacta de haber conseguido, en unión de los suyos, suprimir la libertad para hacer a los hombres felices. «Pues hasta ahora no se ha podido pensar en la libertad de los hombres, dice el cardenal, pensando evidentemente en la Inquisición. Y añade: «Los hombres, como es natural, se han rebelado. ¿Y acaso los rebeldes pueden ser felices? Se te advirtió, los consejos no te faltaron; pero Tú no hiciste caso: rechazaste el único medio de hacer felices a los hombres. Afortunadamente, al marcharte dejaste en nuestra mano tu obra. Nos concediste solemnemente el derecho de hacer y deshacer. Supongo que no pretenderás retirárnoslo ahora. ¿Por qué has venido a molestarnos?»
—¿Qué significa eso de que «se te advirtió, los consejos no te faltaron» ? —
preguntó Aliocha.
—Es el punto capital del discurso del anciano, que sigue diciendo: