Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Deseabas una fe libre y no inspirada por lo maravilloso; querÃas un amor libre y no los serviles transportes de unos esclavos aterrorizados. Otra vez te forjaste una idea demasiado elevada del hombre, pues los hombres son esclavos aunque hayan nacido rebeldes. Examina los hechos y juzga. Después de quince siglos largos, ¿a quién has elevado hasta ti? Te aseguro que el hombre es más débil y más vil de lo que creÃas. En modo alguno puede hacer lo que Tú hiciste. El gran aprecio en que le tenÃas ha sido un perjuicio para la piedad. Has exigido demasiado de él, a pesar de que le amabas más que a ti mismo. Si le hubieses querido menos, le habrÃas impuesto una carga más ligera, más en consonancia con tu amor. El hombre es débil y cobarde. No importa que ahora se levante en todas partes contra nuestra autoridad y se sienta orgulloso de su rebeldÃa. Es el orgullo de los escolares amotinados que han apresado al profesor. La alegrÃa de estos rapaces se extinguirá y la pagarán cara. Derribarán los templos e inundarán la tierra de sangre; pero esos niños estúpidos advertirán que su debilidad les impide mantenerse en rebeldÃa durante mucho tiempo. Llorarán como necios y comprenderán que el Creador, haciéndolos rebeldes, quiso tal vez burlarse de ellos. Entonces protestarán, sin poder contener su desesperación, y esta blasfemia les hará aún más desgraciados, pues la naturaleza humana no soporta la blasfemia y acaba siempre por vengarse.