Los hermanos Karamazov

Los hermanos Karamazov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A pesar de que acabo de declarar (acaso con excesiva precipitación) que mi héroe no necesita excusas ni justificaciones, advierto que se impone una explicación para que se comprendan ciertos hechos futuros de mi relato. Aliocha no esperaba con frívola impaciencia que se produjeran milagros. No los necesitaba para afirmar sus convicciones, ni para el triunfo de ninguna idea preconcebida sobre otra. No, de ningún modo. Ante todo, aparecía a su vista, en primer plano, la figura de su amado starets, de aquel justo al que profesaba verdadera devoción.

Sobre él se concentraba a veces, y con sus más vivos impulsos, todo el amor que llevaba en su corazón joven «hacia todos y hacia todo». En verdad, este ser encarnaba a sus ojos desde hacía tiempo su ideal, que aspiraba a imitarle con todo su anhelo juvenil, y este afán le absorbía hasta el punto de que a veces se olvidaba de «todos y de todo». (Entonces se acordó de que en aquel funesto día se había olvidado de su hermano Dmitri, que tanto le había preocupado el día anterior, y también de llevarle los doscientos rublos al padre de Iliucha, como había prometido.) No era que echaba de menos los milagros, sino sólo la «justicia suprema», que a su juicio había sido violada, lo que llenaba su alma de aflicción.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker