Memorias de la casa muerta

Memorias de la casa muerta

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—En tierras cálidas. En la isla de Sumatra los hay.

—Eso está en América, ¿no? ¿No es allí donde dicen que la gente anda cabeza abajo?

—Cabeza abajo, no. Usted pregunta por las antípodas.

Le expliqué qué era América y, como pude, qué eran las antípodas. Escuchó tan atentamente que parecía que hubiera venido a verme sólo para preguntarme sobre las antípodas.

—¡Ah! Pues yo leí el año pasado algo sobre la condesa La Vallière[42] en un libro que me dejó el ayudante Arefiev. Entonces, ¿eso es verdad o sólo inventado? Era una obra de Dumas.

—Claro que inventado.

—Buenos, adiós. Se lo agradezco.

Y Petrov desaparecía. En realidad, casi nunca hablábamos de otro modo.

Empecé a informarme sobre él. M., al enterarse de que le conocía, me previno. Me contó que muchos presos le horrorizaban, sobre todo al principio, en los primeros días de presidio, pero que ninguno de ellos, ni siquiera Gazin, le producía una impresión tan horrible como ese Petrov.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker