Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta »—Usted no se atreverá en absoluto a hacer eso conmigo…
»—¡Pues toma, salchicha!
»Aprieto el gatillo y él se desplomó en la silla. Los demás gritaron.
»Me meto la pistola en el bolsillo y me voy. Al llegar a la fortaleza, delante del portalón, tiré la pistola entre unas ortigas.