Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta Ayer por la tarde, moza,
fui a una fiesta.
Aquí escuché una nueva variante de esta canción, que no conocía. Al final de la canción se añadían algunos versos:
Mi casa, moza,
está limpia:
fregué la cuchara,
y la eché en la sopa;
con la raspadura de las ventanas,
hice unas pastas.
En su mayor parte, cantaban canciones que llamábamos «de presos»; por lo demás, de todos conocidas. Una de ellas, Había una vez…, era graciosa, y describía cómo, en otros tiempos, un hombre se divertía y vivía libre, como un señor, mientras que ahora se encontraba en presidio. Contaba cómo antes regaba su comida con champán, mientras que ahora:
Me dan repollo con agua,
y al comer, me crujen las orejas.
También era muy conocida esta otra:
Cuando era chico, me divertía
y tenía mi capital:
el capital voló
y ahora estoy en el penal…