Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta El amigo gordo, de pronto, retrocede un paso, mira estúpidamente con sus ojos de borracho al vanidosillo escribiente y, de repente, de un modo totalmente inesperado, descarga toda la fuerza de su enorme puño en la menuda cara del escribiente. Así termina la amistad de todo un día. El querido amigo, sin conocimiento, se desploma debajo del camastro…