Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta Ya podía presentarse el jefe de servicio: «¿Dónde está el oficial de guardia?». «Ha entrado en el penal para llevar a cabo el recuento de los presos y cerrar los barracones». Una respuesta precisa, y una justificación verídica. De ese modo, los oficiales de guardia permitieron las representaciones todas las tardes durante las fiestas, y no cerraron los barracones hasta el toque de retreta. Los reclusos ya sabían que no habría impedimentos por parte de la guardia y estaban tranquilos.