Memorias de la casa muerta

Memorias de la casa muerta

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Que se peguen, en vez de chillar! —gritó uno desde un rincón.

—¡Eso crees tú, que se van a pegar! —replicó otro—. Somos gente provocadora, con coraje: no tenemos miedo a luchar siete contra uno.

—¡Sí, los dos son buenos! Uno vino al presidio por una libra de pan, y el otro, ladrón de cántaros, se comió la cuajada de una mujer, y por eso probó el látigo.

—¡Bueno, bueno! ¡Basta ya! —gritó el inválido, encargado de mantener el orden en el barracón, y que por eso dormía en un rincón, en un catre aparte.

—¡Agua, chicos! ¡Que ya se ha despertado Nevalid[12] Petróvich! ¡Nevalid Petróvich, querido hermano!

—Hermano… ¿De qué soy tu hermano? ¡No nos hemos bebido un rublo juntos y ya soy tu hermano! —refunfuñó el inválido, pasando los brazos por las mangas de su capote…



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker