Memorias de la casa muerta

Memorias de la casa muerta

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero a los presos les traía sin cuidado. Todos exhibían una desenvoltura extraordinaria, y, como suele ocurrir en estos casos, se comportaron con absoluta corrección durante toda aquella tarde: «No hay que darles ningún pretexto». Por supuesto, los superiores pensaban: «¿No habrá quedado en la prisión algún cómplice de los fugados?». Y ordenaron vigilar de cerca y escuchar atentamente a los reclusos. Pero éstos no hacían más que reírse. «¡Ni que en este tipo de asuntos fuera uno dejando cómplices detrás!» «Estas cosas se hacen sin que nadie se entere, es la única manera». «Pues menudos son Kulikov y A…v, como para ir dejando huellas. Lo han hecho de forma magistral, con todo secreto. Esta gente ha salido de muchas dificultades; también sabrá salir de esta prisión». En resumen, la fama de Kulikov y A…v aumentaba; todos estaban orgullosos de ellos. Sentían que su hazaña llegaría hasta la más lejana descendencia de los presidiarios, que sobreviviría a la prisión.

—¡Unos maestros! —decían unos.

—Mira que pensaban que de aquí no se escaparía nadie. ¡Pues ya se han escapado! —añadían otros.

—¡Se han escapado! —intervino un tercero, mirando alrededor con cierto aire autoritario—. Pero ¿quiénes son los que se han escapado?… ¿Acaso tú estás a su altura?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker