Memorias de la casa muerta
Memorias de la casa muerta Por eso mismo el presidio no podÃa presentarme a primera vista su aspecto real, como lo harÃa más tarde. Por eso dije que, aunque lo escudriñé todo con esforzada y ávida atención, no pude ver muchas cosas que tenÃa delante de mis narices. Naturalmente, al principio me llamaron la atención algunos hechos significativos, los más destacados, pero quizá yo no los percibÃa acertadamente y sólo dejaban en mi alma una sensación pesada, desesperadamente triste. A ello contribuyó mucho mi encuentro con A…v, un preso que habÃa llegado poco antes que yo al penal y que me produjo en los primeros dÃas una impresión particularmente dolorosa. Por lo demás, yo sabÃa ya, antes de llegar al penal, que allà encontrarÃa a A…v. Él envenenó mis primeros y duros tiempos en el presidio y agravó mi sufrimiento moral. Me es imposible no hablar de él.