Memorias del subsuelo

Memorias del subsuelo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ya puedes ir! —vociferé—. ¡Anda, ve ahora mismo! ¡Eso no impedirá que seas un verdugo! ¡Un verdugo! ¡Un verdugo!

Apolonio se limitó a mirarme. Luego dio media vuelta y, sin prestar más atención a mis voces, sin volver la cabeza, salió de la habitación paso a paso.

«Si no hubiese sido por Lisa, no habría ocurrido nada de esto», me dije. Y, tras un minuto de espera, solemnemente pero con fuertes palpitaciones en el corazón, me dirigí al rincón que ocupaba Apolonio.

—¡Apolonio! —dije con voz dulce pero ahogada—. Ve a ver al comisario de policía. ¡Corre, ve!

Él estaba ya instalado ante su mesa, se había puesto las gafas y se disponía a coser algo. Al oír mi orden, estalló en una risotada.

—¡Ve, ve inmediatamente! ¡No tienes ni la menor idea de lo que puede ocurrir!

—Pero ¿se ha vuelto loco? —dijo Apolonio sin ni siquiera levantar la cabeza, ceceando como siempre y enhebrando su aguja—. ¿Dónde se ha visto que uno mismo vaya a denunciarse a la policía? Si lo hace para asustarme, sepa que es inútil: no conseguirá usted nada.

—¡Ve! —grité con voz aguda asiéndole el hombro. Un instante más, y le habría pegado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker