Nietochka Nezvanova

Nietochka Nezvanova

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El conde temblaba de ira ante tan terrible acusación. Apenas podía contenerse. Un funcionario que había ido a casa del noble para otro asunto, y por casualidad se hallaba presente, declaró que aquello no podía quedar así; que la grosería de Efimov encerraba una acusación odiosa, falsa, calumniadora, y que pedía respetuosamente permiso para detenerle sin tardanza en la misma casa del conde. El francés estaba, asimismo, indignado, y expresó su asombro ante una ingratitud tan enorme. Entonces mi padrastro se exaltó, y afirmó que el mejor castigo era el de los Tribunales; que resultaba preferible un nuevo atentado criminal a la vida que llevara hasta entonces, tocando en la orquesta de un señor a quien no había tenido posibilidad de abandonar a causa de su miseria. Después de pronunciar estas palabras, salió del salón, acompañado de los agentes que le habían detenido. Se le encerró en una estancia apartada y se le amenazó con conducirle a la ciudad al día siguiente.

Hacia medía noche, se abrió la puerta de la habitación del prisionero. Entró el propietario. Iba en traje de casa y en zapatillas y llevaba en la mano una linterna encendida. Evidentemente, no había podido dormirse y penosas reflexiones le habían obligado a dejar el lecho. Efimov no dormía. Miró con extrañeza a su visitante. Este soltó su linterna, y muy conmovido, se sentó en una silla frente a él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker