El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja —Soldados —dijo el oficial—, quedaos en la cueva y matad a quien se presente.
El oficial, tras dar la orden, subió para hacer su informe.
—¡Qué! —gritaba Simon frotándose las manos—. ¿Dirán ahora que estoy loco? Bravo, Black, eres un buen patriota, has salvado a la República. Ven, ven aquÃ.
Y el bandido, cuando se acercó el perro, le dio una patada que le envió a veinte pasos.
—Black —dijo—, tú harás que le corten el cuello a tu dueña. Ven aquÃ, Black, ven.
Pero el perro, en lugar de obedecer, tomó el camino de la fortaleza lanzando aullidos.