El caballero de la casa roja

El caballero de la casa roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XLI

El patriota, pero no se alejó mucho de la taberna, y se quedó espiando al carcelero a través de los cristales ahumados por si entraba en contacto con algún agente de la policía republicana.

Pero nada de lo temido sucedió. A las nueve menos unos minutos, el carcelero se levantó, pellizcó la barbilla y de la anfitriona y se marchó.

El patriota se reunió con él en el muelle de la Conserjería y entraron juntos en la prisión. Esa misma noche quedó cerrado el trato, y el tío Richard aceptó al carcelero Mardoche como sustituto del ciudadano Gracchus.

Dos horas antes y en otra parte de la prisión, sucedía algo que, aunque sin interés aparente, no carecía de importancia para los principales personajes de esta historia.

El escribano de la Conserjería se disponía a cerrar sus libros de registro, cuando se presentó en su oficina un hombre acompañado por la ciudadana Richard.

—Ciudadano escribano —dijo la mujer—, este es su colega del ministerio de la Guerra, que viene para realizar algunos asientos militares por orden del ciudadano ministro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker