El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja Lorin y Maurice fueron a casa del primero. Maurice, para no comprometer a su amigo, había adoptado la costumbre de salir por la mañana temprano y no volver hasta la noche, Durante el día acechaba el traslado de prisioneros a la Conserjería para tratar de descubrir en qué prisión estaba encerrada Geneviève.
Pronto se dio cuenta de que la actividad de diez hombres no sería suficiente para vigilar las treinta y tres prisiones que había en París, y se contentó con ir al tribunal para esperar la comparecencia de Geneviève. Pero esto le desesperaba, porque, ¿qué recursos le quedaban a un condenado tras la sentencia? Algunas veces el tribunal, que comenzaba sus sesiones a las diez, había condenado a veinte o treinta personas antes de las cuatro; el primer condenado disfrutaba de seis horas de vida, pero el último, enterado de la sentencia a las cuatro menos cuarto, caía bajo la cuchilla a las cuatro y media.