El caballero de la casa roja
El caballero de la casa roja —SÃ, hija mÃa, tenéis razón; no olvidéis jamás este nombre, porque es el de un gentilhombre lleno de honor y bravura; no se sacrifica por ambición, porque sólo ha aparecido en los dÃas de desgracia. Nunca ha visto a la reina de Francia, o mejor dicho, la reina de Francia nunca le ha visto a él; sin embargo, se juega la vida por defenderla. Quizá sea recompensado con el premio que se otorga hoy a cualquier virtud, con una muerte horrible… Pero…, si muere…, allá arriba le daré las gracias… Se llama…
La reina miró con inquietud a su alrededor y bajó la voz:
—Es el caballero de Maison-Rouge… ¡Rogad por él!