El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»En la sala de abajo había cinco o seis aduaneros y dos o tres gendarmes, toda una tropa armada.

»Me agarraron, yo ni siquiera intenté oponer resistencia, ni siquiera era dueño de mis sentidos. Intenté hablar, di gritos inarticulados, eso fue todo.

»Vi que los aduaneros y los gendarmes me señalaban con el dedo; yo mismo me miré y me vi todo cubierto de sangre. Esa lluvia tibia, que sentí caer sobre mí a través de las tablas de la escalera, era la sangre de La Carconte.

»Les señalé el lugar en el que había estado escondido.

»“¿Qué quiere decir?”, preguntó un gendarme.

»Un aduanero fue a ver.

»“Quiere decir que entró por ahí”, respondió este.

»Y le enseñó, efectivamente, el hueco por el que yo había pasado. Comprendí que me tomaban por el asesino. Entonces recuperé la voz, recuperé la fuerza; me desprendí de las manos de los dos hombres que me sujetaban, gritando:

»“¡No he sido yo! ¡No he sido yo!”

»Dos gendarmes me apuntaron con sus carabinas.

»“Si haces un solo movimiento, estás muerto”, dijeron.

»“¡Pero si les digo que no he sido yo!”


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker