El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah! Es usted un hombre de Dios, señor —exclamó Caderousse—, pues en realidad nadie sabía que Edmond le había dado este diamante y usted podría habérselo guardado.

«Bueno», se dijo a sí mismo el abate, «tú lo hubieses hecho, por lo que parece».

El clérigo se levantó, cogió el sombrero y los guantes.

—¡Ah! Bueno —dijo—, todo lo que me ha dicho es cierto, ¿no es eso? ¿Puedo creerlo punto por punto?

—Mire, señor cura —dijo Caderousse—, mire en el rincón de esa pared un Cristo de madera bendita; mire sobre ese mueble el libro de los Evangelios de mi mujer: abra ese libro, y le voy a jurar sobre los Evangelios y con la mano extendida hacia el Cristo, por la salvación de mi alma, por mi fe de cristiano, ¡le juro que le he dicho todo tal como pasó, y como el ángel de los hombres le dirá al oído de Dios el día del Juicio Final!

—Está bien —dijo el cura, convencido por ese tono de que Caderousse decía la verdad—, está bien; ¡que le aproveche este dinero! Adiós, me voy de nuevo lejos de los hombres que se hacen tanto daño los unos a los otros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker