Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Además, los criados que interrogan a los viandantes les inspiran menos desconfianza que los señores y hallan más simpatía en aquellos a quienes se dirigen; esto sin contar que milady conocía a los amos, pero no a los lacayos, y que los lacayos conocían muy bien a milady.
Grimaud, Planchet, Bazin y Mousqueton debían reunirse a las once de la mañana del día siguiente; si habían descubierto el refugio de milady, tres de ellos se quedarían para vigilarlo, y el otro regresaría a Béthune para advertir a Athos y servir de guía a los cuatro amigos.
Tomadas las expuestas disposiciones, los criados se recogieron a su vez.
Entonces Athos se levantó de la silla, se ciñó su espada, se embozó en su capa y salió del mesón. Eran las diez poco más o menos.
A las diez de la noche, en provincias, las calles son poco concurridas; con todo eso, Athos buscaba visiblemente a quién interrogar. Por fin se encontró con un transeúnte tardío, y acercándose a él le dirigió algunas palabras; el interpelado retrocedió con terror, pero no dejó de responder cuando menos con una indicación, si bien se negó a acceder a los deseos de Athos, que le ofreció media pistola para que lo acompañase.