Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Comprendieron, pues, Athos y Porthos de qué se trataba por las contadas palabras que se le escaparon a D’Artagnan, y como imaginaron que después de haber encontrado al individuo de marras o haberle perdido de vista, su compañero se volvería a casa, continuaron escalera arriba.
Al entrar en la habitación de D’Artagnan, los dos mosqueteros la encontraron vacía; Bonacieux, temeroso de las consecuencias del choque entre el mozo y el desconocido, y haciendo buenas las palabras que respecto de su carácter profiriera, había juzgado prudente retirarse.