Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al mismo tiempo, y con la rapidez del rayo, el mosquetero tiró de la suya.

—¡Por Dios, milord! —profirió mm. Bonacieux, lanzándose entre los combatientes y cogiendo las espadas por la hoja.

—¡Milord! —exclamó D’Artagnan, iluminado por una idea súbita—. ¡Milord!, perdone su merced, pero ¿acaso sois vos…?

—M. duque de Buckingham —dijo la mercera a media voz—; y ahora podéis perdernos a todos.

—Milord, señora —repuso D’Artagnan—, os pido mil perdones; pero amo, milord, amo y he sentido la incontrastable furia de los celos; vos ya sabéis qué es amar, milord; perdonadme, pues, y ved de qué manera puedo hacerme matar por vuestra gracia.

—Sois mozo valiente —dijo Buckingham, tendiendo a D’Artagnan una mano que este estrechó con respeto—; acepto vuestros servicios; seguidnos a veinte pasos hasta el Louvre, y si alguien nos espía, cortadle para siempre más el aliento.

D’Artagnan sobarcó su espada, dejó que el duque y mm. Bonacieux avanzaran veinte pasos, y les siguió pronto a ejecutar al pie de la letra las instrucciones del noble y elegante ministro de Carlos I de Inglaterra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker